
Todo ello convierte a la constelación en la mejor referencia celeste (junto con los polos celestes) para nuestra orientación en la esfera terráquea y celeste. Y a ello se une el aspecto estético por su riqueza en nebulosas de reflexión, siendo la niña de los ojos de los astrónomos aficionados a la Fotografía y de los fotógrafos aficionados a las joyas del Universo.


Por eso cuando la Tierra circula al otro lado de Orión (a mediados de Junio), vemos al Sol pasando por encima de Orión.
Sin embargo el plano ecuatorial de la Tierra sí guarda una íntima relación con la constelación pues está inclinado (23.5º) respecto al plano de su órbita y actualmente su nodo inferior está orientado hacia la estrella Mintaka.
Esto es así actualmente, pero no siempre porque el eje de la Tierra oscila y con él el plano ecuatorial terrestre y así el ecuador celeste pareciendo que escanea el cielo. De ese modo sigue descendiendo hacia Mintaka aunque no llegará a alcanzarla y volverá a ascender. Esa distancia de 18 arcmin es incluso menor que la distancia que guarda el polo norte celeste (la otra referencia básica de la esfera celeste además del ecuador) respecto a la estrella polar. Así, la Tierra está en un punto del espacio universal que es el vértice de un ángulo recto formado por ambas estrellas.
A mediados de Diciembre el planeta Tierra pasa entre el Sol y las estrellas de la constelación y por eso tenemos visión de Orión durante toda la noche desde su salida hasta su puesta, sobre todo en latitudes donde la noche dura más que el día, como en el hemisferio norte.
Sus tres estrellas centrales son una buena guía hacia otras estrellas como Sirio o Adebarán y las Pléyades, como podemos ver en esta otra fotografía.
Incluso las estrellas del cinturón pueden guiarnos hasta la galaxia M 31 (hacia la constelación de Andrómeda), pues si extendemos la línea más allá de las Pléyades llegamos justo hasta la galaxia, la única regular y espiral que es visible a simple vista. Aquí podemos verlo formando línea con el horizonte occidental un poco antes de la salida del Sol, desde latitud 48º N.
Y por supuesto a veces veremos fotos de Orión que podrían confundirnos por la disposición de las estrellas, pero ello se debe a que están tomadas desde el hemisferio contrario al que estamos y por tanto se ven mutuamente volteadas. Es una sencilla prueba de que estamos en un mundo esférico.
Lógicamente, tal como vemos el grupo desde la Tierra (y desde cualquier planeta del sistema) es una apariencia plana. De hecho, si penetramos en la profundidad espacial y voluminosidad de la constelación las estrellas están dispersas en una región de espacio interestelar que ocupa unos 1100 años luz.
Como vemos, incluso podemos clasificarlas en tres grupos: las dos estrellas de la parte superior son las más cercanas a nuestro ojo; las tres centrales son las más alejadas, y las dos de la parte inferior están a medio camino.
Ø Fantástico!
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